Enero y Febrero parecían estar bien, entre hoja y beso, entre beso y hoja.
Eramos infinitos en el marrón y el carmesí, y hoy, somos esmeralda y cielo.
La Voz es una, sonidos hay muchos;
después de copas de tardes calurosas, cuerdas vocales y oídos son otros.
Somos invencibles en las calles truncadas del viejo Valparaíso;
fuimos los primeros en entrar,
Seremos los que tienen ese futuro palpablemente brillante.