Vi a través de nuestra ventana.
Soñé contigo. Soñé que te alejabas. Que desaparecías en las nubes que creamos. Que tu cabeza rodaba en las rieles del camino de ayer. Quise sersiorarme de que eras tu. A través del oscuro de la mesa sólo distinguí tu cabello castaño, ese rubio que caía como las sogas desde el techo con forma de circulo; ese rubio oscuro como las nueces que se pudren; y te vi, me vi y nos encontramos en el espejo del pasillo.
Avancé reconociéndome, y me encontré descansando en el ultimo peldaño, sobre el sillón verde en el último peldaño.