Quien sabe si vivimos siempre nada más que alrededor de las personas,
aún de aquellas que viven con nosotros años y años, y a quienes,
debido al trato frecuente o diario y aún nocturno,
creemos que llegaremos a conocer íntimamente,
de algunas conocemos más, de otras menos,
pero sea cual fuere el grado de conocimiento que lleguemos a adquirir,
siempre nos daremos cuenta de que reservan algo que es para nosotros impenetrable
y que quizas les es imposible entregar:
Lo que son en sí y para si mismas, que puede ser poco o puede ser mucho, pero que es.
Ese oculto e invisible núcleo que se recoge cuando se le toca y que suele matar cuando se le hiere.